¿Volverán los soldados a su misión real?

Roberto Cañas

El aniversario de plata en los matrimonios corresponde a los 25 años de casados. Es, sin lugar a dudas, uno de los aniversarios más emotivos junto con las Bodas de Oro a los 50 años, generalmente este aniversario se celebra por todo lo alto. En muchas ocasiones los hijos deciden tomar la iniciativa y regalarles a sus padres una fiesta de bodas de plata única para que sea inolvidable.

Nosotros los firmantes de los Acuerdos de Paz debemos celebrar este 25 aniversario con medidas de calado profundo, entre otras cosas, poniéndole fecha, al regreso del Ejército a su misión constitucional: La Fuerza Armada tiene por misión la defensa de la soberanía del Estado y de la integridad del territorio.

Es cierto, como dice la Constitución, que el presidente de la República podrá disponer de la Fuerza Armada para el mantenimiento de la paz interna pero solo “excepcionalmente”.  Ayer en la Asamblea Legislativa celebraron el día de la Constitución, es del caso que la Carta Magna se cumpla.

La primera ley de la República dice que: “la actuación de la Fuerza Armada en tareas de seguridad púbica se limitará al tiempo y a la medida de lo estrictamente necesario para el restablecimiento del orden y cesará tan pronto haya alcanzado este cometido. El presidente de la Republica mantendrá informada sobre tales actuaciones a la Asamblea Legislativa la cual podrá en cualquier momento, disponer el cese de tales medidas excepcionales”.

En El Salvador: lo temporal se hace permanente, la participación de la Fuerza Armada en tareas de seguridad data del mismo año de la firma de los Acuerdos Paz. El presidente Cristiani desplegó a la Fuerza Armada el 16 de diciembre de 1992, para dar seguridad a las zonas de producción cafetalera, la operación denominada Grano de Oro, tuvo una breve duración, pero con ella se inició un proceso continuo de participación de las fuerzas armadas en la seguridad pública, que no ha sido revertido hasta hoy día.

El año 2016 termina con muchos batallones de la Fuerza Armada en tareas de seguridad, a los tres batallones del Ejército que el presidente autorizó en 2015 se suma el despliegue de un nuevo batallón de reacción inmediata y la creación de la llamada Fuerza de Intervención y Recuperación de Territorios que se lanzó en abril del presente año, con la movilización de vehículos tipo humvee, helicópteros, y 600 efectivos militares.

Ya es tiempo que la Fuerza Armada se dedique a cumplir su misión constitucional. Los militares no estudiaron en la Escuela Militar para perseguir delincuentes: Los mandos castrenses no deben sentirse a gusto. Su función se está desnaturalizando.

Está claro que la situación del país no da para informar el 16 de enero el regreso de los militares a los cuarteles y a sus labores constitucionales. Pero al menos el presidente de la República en el marco de la celebración del 25 aniversario de la Firma de los Acuerdos debe anunciar una fecha en que los militares progresivamente dejaran de hacer tareas de seguridad. Los soldados no deben seguir aplanando calles, la seguridad no es responsabilidad de la fuerza Armada.

La separación de las funciones de seguridad de las del ejército convenida en los Acuerdos de Paz, fue uno de los pilares clave en la construcción de la paz firme y duradera. Sin embargo, la rápida desnaturalización de la misión de la institución militar experimentada desde la primera etapa de implementación de los Acuerdos y el escaso respaldo político y economico otorgado por los Gobiernos de las distintas épocas a la consolidación de la Policía Nacional Civil, impide el cumplimiento de la letra y espíritu de esta parte de los Acuerdos.

La regla de plata al cumplir 25 años de la Firma de la Paz debe ser corregir los errores del pasado, diagnosticar correctamente el presente y predecir un futuro de crecimiento económico y mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, hay que hacer un hábito dos cosas: ayudar al avance de la convivencia pacífica, o al menos no desnaturalizar lo firmado en el Castillo de Chapultepec.

A los lectores de esta columna, los abrazo con un reiterado compromiso de continuar bregando por la paz y el progreso con ánimo constructivo, les deseo felices fiestas junto a familiares, amigos y compañeros de trabajo o estudio. Y recuerden que ¡Nuestro potencial de patria es infinito! Solo se trata de que lo ¡Hagámoslo posible!